Este año no ha sido así. Y es que el cambio de look lo tuve cuando en julio, después de aquel fatídico cásting para un informativo en el que me vi a mi misma en mil monitores con una melena larga y relamida, decidí que era hora de hacer el "change". Así que, ni corta ni perezosa, me corté como que 10 dedos y me puse unas bonitas mechas.
Ahora, dos meses despúes, ya estoy harta del pelo corto. No me puedo hacer ni una cola decente y siempre me tengo que poner la raya al lado gracias a las tijeras de la peluquera. Así que decidí cambiar el color y aprovechando que mi madre iba al súper el sábado por la tarde, le pedí que me trajera un tinte vegetal de color rojo. Porque ya que vamos a cambiar, lo hacemos como dios manda. No obstante, a mi madre se le olvidó el encarguito (o al menos eso me aseguró) y como hasta mañana por la mañana no abren las tiendas y no puedo hacerle nada a mi pelo, he decidido meterle mano al blog.
Y señores, aunque ya tenga un nuevo look, esto aún no ha acabado, ni el cambio del blog ni el de mi pelo. De momento seguimos en obras.

Besos para todos.
PD: Muchas gracias a mi querido Fanático por ayudarme a retocar esta maravillosa plantilla que seguirá sufriendo cambios en unos días.











