Ayer D.C. me dio una muy buena noticia. Por fin ha recibido los regalitos que le mandé y la verdad es que me he quitado un peso de encima! Tenía tanto miedo de que no le llegaran... Pensaba que se perderían por el océano y que nunca llegarían a sus manos... Pero ¡no! Me equivoqué y nunca me alegraré tanto de haberme equivocado...
Mis regalitos no solo llegaron a sus manos...

Sino que también llegaron a sus orejas (je, je)...

Y a su cabeza ;)

Qué contenta estoy.
PD: D., gracias por el post. Me ha encantado.

















